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Reducción de la emisión de microplásticos en el campo

Reducción de la emisión de microplásticos en el campo

En el uso agrícola, los semilleros plásticos son una herramienta fundamental: permiten optimizar el crecimiento de las plantas, facilitan el transporte y ayudan a reducir el desperdicio de recursos. Sin embargo, su exposición prolongada al sol, al viento y al contacto con el suelo puede provocar su degradación gradual y la liberación de microplásticos al entorno.

Como comentábamos la semana pasada, los principales factores que contribuyen a este fenómeno son la fricción mecánica, tanto entre bandejas como con las superficies del terreno, y la radiación ultravioleta (UV).

Con el tiempo, la fricción entre bandejas, el contacto con el suelo o el simple hecho de estar expuestos al sol y a los cambios de temperatura pueden degradar progresivamente el material. Esta degradación se traduce en la aparición de pequeñas fisuras y fragmentos que, con el uso, se desprenden y terminan integrándose en el entorno agrícola.

La radiación ultravioleta acelera este proceso. La exposición constante al sol provoca la fotooxidación del plástico, haciéndolo más frágil y quebradizo. En paralelo, la fricción mecánica durante el transporte o el apilado incrementa el desgaste de las superficies. Ambos factores se combinan para favorecer la liberación de micro-fragmentos, que pueden acumularse en el suelo y afectar la calidad ambiental a largo plazo.

En CANDEA, hemos asumido el compromiso de reducir este fenómeno desde el origen: mejorando la formulación y el diseño del material. Tras un trabajo de investigación y desarrollo, hemos creado un nuevo material para semilleros con resistencia UV reforzada y mayor durabilidad frente a la fricción, pensado específicamente para su uso prolongado en exteriores.

Este nuevo material mantiene su resistencia y flexibilidad durante más tiempo, incluso tras largos periodos de exposición solar, evitando la fragilización y la aparición de microgrietas. Además, presenta una superficie más resistente a la abrasión, lo que reduce notablemente el desgaste durante la manipulación y el apilado de las bandejas.

El resultado es un producto más duradero, más estable y sostenible, que no solo prolonga su vida útil, sino que también minimiza la liberación de microplásticos en el entorno agrícola. Una mejora que supone un beneficio directo tanto para los agricultores como para el medio ambiente.

En CANDEA creemos que la innovación no consiste solo en crear nuevos materiales, sino en hacerlos mejores, más responsables y adaptados a los retos actuales. Por ello, seguimos trabajando para que cada innovación aporte valor real al sector y al entorno.

No dudéis en seguirnos para obtener más noticias y detalles sobre nuestra investigación y sobre nuevos materiales.